Alerta sobre los ultraprocesados: la infancia, en el centro del problema
15 / 12 / 2025
La preocupación por el impacto de los alimentos ultraprocesados en la salud pública vuelve a ocupar un lugar central en el debate científico. La investigadora francesa Mathilde Touvier advierte de la necesidad de actuar con rapidez frente a este tipo de productos, señalando que los niños y adolescentes son uno de los colectivos más expuestos a sus efectos.
El debate se ha intensificado tras la publicación reciente de un estudio internacional en la revista The Lancet y a raíz de acciones legales emprendidas en Estados Unidos contra grandes compañías del sector alimentario. Estas iniciativas acusan a varias multinacionales de haber contribuido al deterioro de la salud de la población. En este contexto, distintos medios europeos destacan que los alimentos ultraprocesados constituyen actualmente la gran mayoría de los productos disponibles en los supermercados, lo que pone de relieve la dimensión del fenómeno.
Touvier es responsable del área de epidemiología nutricional del Inserm y coordina en Francia el estudio NutriNet-Santé, uno de los mayores proyectos de investigación sobre dieta y salud a nivel internacional. Con más de 180.000 participantes, este trabajo ha permitido analizar de forma detallada la relación entre los hábitos alimentarios y el riesgo de enfermedad. Además, la investigadora ha participado activamente en el desarrollo del sistema de etiquetado Nutri-Score.
Según la clasificación NOVA, los ultraprocesados son alimentos que han sido sometidos a múltiples transformaciones industriales y que suelen incorporar aditivos, aromas, edulcorantes u otros componentes diseñados para mejorar su sabor, textura o conservación. Touvier insiste en que este grupo no se limita a productos claramente identificados como “comida basura”, sino que también incluye artículos con una apariencia saludable, como ciertos yogures saborizados o alternativas vegetales a la carne.
La investigadora recuerda que, a lo largo de la vida, una persona consume decenas de toneladas de alimentos y miles de litros de bebidas, por lo que la composición de la dieta tiene un impacto acumulativo en la salud. Los estudios realizados por su equipo muestran que en países como Francia entre un 30 % y un 35 % de la energía diaria procede de ultraprocesados, mientras que en Estados Unidos esta proporción alcanza cifras cercanas al 60 %.
La evidencia científica vincula un mayor consumo de estos productos con un incremento significativo del riesgo de desarrollar diversas enfermedades. Entre los efectos observados se encuentran una mayor probabilidad de padecer diabetes tipo 2, trastornos depresivos, sobrepeso y obesidad, así como un aumento de la mortalidad prematura y de las patologías cardiovasculares.
Touvier destaca que las consecuencias pueden manifestarse desde edades tempranas. Cambios en la microbiota intestinal, una mayor tendencia a comer en exceso y la exposición prolongada a combinaciones de aditivos son algunos de los mecanismos que se están investigando. Para la experta, la solución no puede depender únicamente de las decisiones individuales: considera imprescindible una reforma profunda del sistema alimentario, en un contexto en el que la presión publicitaria de la industria afecta especialmente a la población infantil y juvenil.
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